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En la realización
de este libro, han sido múltiples las dudas y obstáculos
con los que he tenido que enfrentarme. La mayoría de estos
retos han derivado del título asignado a la obra:
"Bibliografía de la gastronomía vasca
(1800-1959)".
Podía haberme
decidido por otros: "Recetarios de cocina", "Compendio
de libros de cocina", "Literatura culinaria", etc...
Al establecer el título delimitaba el campo de observación
y estudio para, de acuerdo con el procedimiento de trabajo elegido,
seleccionar el material (Libros, publicaciones, folletos,...) que
debería estar presente en la obra.
En el título
aparece la palabra "Gastronomía". La elección
fue meditada e importante, asumiendo la obligación de tener
claro su significado.
Ahí radicaba un
primer reto, no tanto en la búsqueda y selección del
material, sino en intentar responder a la pregunta: ¿Que es la
gastronomía?.
Inicialmente debo
señalar que éste es un término joven, muy
utilizado y escurridizo, posiblemente como todos aquellos a los
cuales se les pretende asociar una definición. Siempre es
difícil "definir algo".
Por otro lado, la
mayoría de los autores de temas culinarios le han asociado
diversas acepciones. De hecho, si a cada una de las personas que lean
estas líneas se le preguntara, ¿Qué es la
Gastronomía?, tendrían una respuesta. Tras el estudio
de éstas se podría observar que en un alto porcentaje
tendrían diferencias, tal vez sólo de matiz, pero en
ocasiones también lo serían de fondo.
En un intento de lograr
una definición lo más consensuada posible del término
"Gastronomía" y, en consecuencia, marcar los límites
de esta bibliografía, he acudido a incuestionados autores de
temas culinarios y estudiado sus obras.
Una cita ineludible ha
sido con autores clásicos. Entre ellos, no podía faltar
la obra de Brillat Savarín: "Fisiología del
gusto o meditaciones de gastronomía fundamental".
Su lectura es a mi juicio fundamental. Entre las partes o capítulos
en que divide el libro (él las define como meditaciones)
aparece en la tercera (página 58), el siguiente apartado:
"Definición de la gastronomía". En sus
primeras líneas se lee: "Entiéndase por
gastronomía el conocimiento razonado de cuanto al hombre se
refiere en todo lo que respecta a la alimentación".
De acuerdo con esta definición, unas líneas más
abajo afirma, entre otras cosas, que la gastronomía está
en relación directa con las siguientes materias: historia
natural, física, química, cocina, comercio...
Si se acepta la
definición que propone, el campo de estudio para confeccionar
una bibliografía sobre gastronomía, es muy amplio.
Posiblemente el autor observa la necesidad de matizar y acotar la
definición anterior y así nos presenta en la meditación
número once (página 158), una serie de reflexiones para
enmarcar su concepto de gastronomía.
En este apartado, el
autor enriquece y a la vez aporta ciertos límites al concepto.
Incluso admite la dificultad que tiene para escoger las palabras, por
las diferentes acepciones que éstas conllevan. En realidad, el
término que utiliza es el de "Gourmandise" y postula
para que no se traduzca a otro idioma. Esta meditación es un
clásico en la literatura gastronómica, dado que en ella
se apuntalan conceptos hasta ese momento difuminados, como gourmet,
gourmand, etc...
En definitiva, en este
primer acercamiento a la definición de gastronomía se
percibe, que la selección de libros y material que puede
conformar esta bibliografía va a ser amplia, y a la vez
contará con un componente de subjetividad.
En la búsqueda de
la definición consensuada de gastronomía también
he acudido a la lectura de autores actuales sobre temas culinarios
que pueden aportar luz al tema.
Entre las lecturas
efectuadas hay que subrayar las del autor: Jean-Francois Revel. De
sus aportaciones, hay una que sobresale de forma significativa en su
libro "Un festín en palabras".
En síntesis afirma: "La cocina es un perfeccionamiento
de la alimentación, la gastronomía es un
perfeccionamiento de la cocina misma"
Creo que es una
definición válida y que tiene una gran cualidad: nos
transmite una percepción de la gastronomía como algo
atemporal. Es decir, a lo largo de la historia, sea cual fuere la
época en que nos ubiquemos los seres humanos en un primer
nivel se alimentan. En la medida que por avances tecnológicos,
descubrimientos, etc..., o por los propios conocimientos y
habilidades de los que preparan los alimentos se perfecciona la
alimentación, se cocina. Finalmente, las variaciones y
enriquecimiento de esta cocina y sus posibles protocolos pueden
adquirir la condición de gastronomía.
Puede llamar la atención
que, en contra de algunas opiniones, la gastronomía así
definida no es "algo" inventado en el siglo XIX y que haya
necesitado de descubrimientos, avances tecnológicos o, como
más frecuentemente se afirma, de "riqueza". Por el
contrario, la gastronomía se ha dado y se dará en
cualquier época de la historia del ser humano; ya que en la
medida que "alguien" reflexione sobre los productos que
elabora o sobre lo que cocina, aportando variaciones para lograr unos
resultados más apetecibles (incluyendo el servicio), se estará
haciendo gastronomía.
En definitiva, tras el
estudio de diversos autores he asumido como definición y, en
consecuencia, soporte para la elaboración de este trabajo la
acepción de gastronomía como: "El aporte
reflexivo y los resultados de él derivados, que las personas
realizan en los protocolos de los productos y elaboraciones
culinarias"
A mi juicio, el aporte
reflexivo no es sino la posible invención, renovación
o experimentación que las personas (fundamentalmente
restauradores) efectúan ante el protocolo de los productos y
elaboraciones culinarias: comprar-elaborar/cocinar-servir-comer. Por
ello, adquiere condición de gastronomía, la búsqueda
de calidad y nuevos usos en los productos culinarios, la reflexión
ante una elaboración para aportar variaciones y la confección
de nuevas, el estudio de los procesos culinarios para obtener nuevas
formas de hacer en cocina, etc...
En resumen, esta
bibliografía se conforma básicamente, con recetarios de
cocina, libros que tratan del servicio o de productos como vino,
licores, setas, chocolate, quesos,.... y de aquellos, (siempre con
una elección subjetiva) donde se recogen reflexiones y
resultados en los protocolos culinarios.
Otro reto asumido,
también se deriva del título. En éste se puede
leer la calificación de "vasca". De hecho, se
trata de una bibliografía de "Gastronomía
Vasca", por lo cual, es necesario establecer no tanto el
significado de la palabra vasca, sino la delimitación de lo
vasco en el ámbito de la gastronomía.
En el procedimiento
utilizado para la confección de esta bibliografía,
subyace la respuesta a este tema.
En cuanto a los autores, he interpretado que
debía incluir a todos aquellos que, naciendo en el País
Vasco, han escrito sobre gastronomía (con la acepción
descrita anteriormente) y sin que, necesariamente, escriban sobre
productos y/o elaboraciones de cocina vasca.
Por
otro lado, he interpretado que debía incluir aquellos autores
que, independientemente de su lugar de nacimiento, hayan tratado de
forma específica y/o singular los productos o la cocina vasca.
Esta decisión pueda resultar polémica, ya que la
afirmación "tratar de forma específica o singular
los productos o la cocina vasca" tiene una fuerte carga
subjetiva.
En
cualquier caso, la presencia de algunos autores en esta bibliografía
significa que para alguien que le interese tener un fondo de libros
de gastronomía vasca o trate de estudiarla, debe acudir a
ellos.
Así,
Bardaji, Domenech, Dionisio Perez, etc... tienen presencia en esta
bibliografía reseñando, eso sí, de entre sus
libros, sólo aquellos que tratan de forma significativa los
productos o la cocina vasca.
Dentro de este apartado, también he creído conveniente
aportar libros extranjeros si su traductor o traductora era
originario del País Vasco, razón por la que se puede
observar algunas reseñas correspondientes a libros franceses.
Por último, no he incorporado autores que no tengan editada
una obra concreta sobre el tema gastronómico; aún
reconociendo que sus artículos y disertaciones publicadas
fundamentalmente en revistas, son de indudable valor.
No he considerado
criterio suficiente para que un libro esté presente o no en
esta bibliografía el territorio donde fue impreso. De esta
manera, he dejado fuera aquellos que, aún siendo impresos en
el País Vasco, no trataban de forma significativa sobre
productos o cocina vasca. No han sido muchos.
El formato y
calificación: libro, manuscrito, opúsculo, revista,
folleto, etc... ha sido un criterio indiferente a la hora de
incluirlo en esta bibliografía, siempre y cuando abordasen el
tema gastronómico de una forma muy significativa.
Ahora
bien, en cuanto a los manuscritos debo matizar, que salvo aquellos
que transmiten cierta fiabilidad de época, el resto no los he
incorporado. Fundamentalmente, para establecer la época, me he
basado en las características externas de los ejemplares y en
las unidades de medición que aportaban en las recetas que
incluían. De esta manera he pretendido evitar el montón
de "manuscritos" que, en los años cincuenta, se
escribieron en este país producto de la sección
femenina ya que a mi juicio carecen de valor.
En
cuanto a los folletos, sobre todo los comerciales, he evitado
aquellos que no aportaban recetas y también los trípticos
o de menor tamaño.
Existe un tercer reto
tan importante como los anteriores: qué límite temporal
dar a la bibliografía.
La decisión
adoptada fue hacerla entre los años 1800 y 1959.
A pesar de tener una
debilidad especial hacia la historia y acontecimientos del siglo XIX,
no ha sido éste, el motivo de haber delimitado la presente
bibliografía a dicho siglo y a la mitad del actual (para ser
más exacto, hasta el año 1959, inclusive).
La dificultad de
encontrar libros de años mas pretéritos, relacionados
con la culinaria vasca o, por el contrario, la abundancia de éstos
desde el año 1960 hasta la actualidad, tampoco han sido las
causas para la ubicación temporal de esta recopilación.
El remitirme a dicho
periodo para la confección de la presente bibliografía
viene motivado por considerar que el siglo XIX ha sido clave y
fundamental en la historia de la gastronomía en general y, en
particular, desde finales del siglo pasado hasta la mitad del
presente, lo ha sido en el País Vasco.
Soy consciente de que
tal afirmación no coincide con teorías y aseveraciones
que algunos expertos y, para mí, grandes maestros han
aportado. En todo caso, mejores foros para la discusión se
conformarán independientes a este libro. En ningún
caso, pretendo profundizar, argumentar, o polemizar en teorías,
sino lograr una relación justificada de libros sobre
gastronomía vasca, asociados a un período.
En resumen, el año
cero lo conforma el 1800 y a partir de 1960 en adelante se considera,
en este trabajo, era moderna en la historia de la gastronomía.
Posiblemente, esta última afirmación sea la más
polémica. Ahora bien, los cambios y aceleraciones que se
producen en dicha década, a mi juicio, justifican tal
calificación.
Es cierto, por un lado,
la revolución en los medios de transporte y vías de
comunicación que amplían en cantidad y calidad los
productos en los mercados. Se inicia el olvido del concepto de
"estacionalidad". Por otra parte, se incorporan nuevos
materiales y tecnologías en la labor culinaria. Se desarrollan
los procesos de conservación y nuevas formas de
producción-consumo en este ámbito. Y lo más
importante, el avance en los intercambios de "formas de hacer"
entre cocineros.
En definitiva, el
progreso en "nuevas" elaboraciones y tendencias culinarias
son los factores más importantes que enmarcan la aceleración
gastronómica. Todos ellos, con algún matiz, se inician
a partir de 1960, conformando la edad moderna de la gastronomía.
Centrándome en el
período seleccionado (Siglo XIX y mitad del XX) sorprenden
entre otros, los acontecimientos bélicos. Algunos con fuerte
incidencia en el País Vasco, calificables de fratricidas y que
han dejado hondas huellas en nuestra sociedad.
Sobresalen hechos
políticos: Dos repúblicas, periodos dictatoriales,
luchas y conspiraciones en sucesiones monárquicas, etc... .
Existen analogías en otros lugares, pero no dejan de llamar la
atención por su especial evolución en nuestro entorno.
También, las grandes cuestiones y debates sociales que se
desarrollan fundamentalmente en Bizkaia: Su proceso industrial y
desarrollo de una fuerte burguesía. En consecuencia, cambios y
luchas sociales...
Interrelacionado con lo
anterior, se observa una creciente dimensión de las ciudades y
fuertes incrementos demográficos, con los cambios que provocan
en los procesos de alimentación. Algo más puntual, en
determinados lugares geográficos, es el nacimiento y
desarrollo del fenómeno del turismo. Se generan expectativas y
necesidades alimentarias especiales a cubrir y, en consecuencia,
progresos gastronómicos.
Por supuesto, muchos de
los fenómenos que se desarrollan en el período
seleccionado tienen su causa en el siglo XVIII. Sobresale de una
manera significativa la llamada "Revolución Francesa"
de 1789. Entre sus efectos se destacan dos: la abolición de
los gremios y la huída de franceses perseguidos por la
revolución hacia zonas periféricas, como el País
Vasco.
Como consecuencia de la
abolición gremial, y teniendo en cuenta la caída de la
aristocracia como principal contratador de los servicios de los
cocineros o las cocineras de la época, se posibilitó el
gran desarrollo de los "Restaurantes". Dicho gremio logró
la libertad de establecerse y, derivada de su escasa posibilidad de
contratación por una aristocracia en decadencia, la necesidad
de hacerlo. Sería conveniente un estudio en profundidad de las
dificultades que en el País Vasco se generaban al enfrentarse
la "libertad de establecerse" con las directrices
proteccionistas de los Fueros hasta acabar la primera guerra
"Carlista".
El segundo efecto, huida
de la aristocracia francesa, adquiere singular importancia: Con la
llegada de estos "exiliados" se refuerzan las ideas,
"modas" y formas de interpretar la culinaria.
Además, se debe
recordar que el siglo XIX se inicia, (recién acabada la guerra
de la Convención) con otra guerra. Se genera así una
dominación francesa que, aunque corta en nuestro ámbito,
posiblemente por ser frontera con Francia conlleva una notable
influencia en lo social. Esto se traduce en causa importante para
interpretar la presencia e influencia de la culinaria francesa en los
procesos y formas de entender la gastronomía en el País
Vasco. A través del siglo XIX se refuerza este efecto, al
admitirse de una forma más general las formas y estilos de la
culinaria francesa en las sociedades europeas.
El esbozo histórico
se presenta para facilitar la presentación de acontecimientos,
centrados fundamentalmente en Bizkaia y que son las claves para una
interpretación de la evolución gastronómica en
dicho ámbito geográfico.
Como cualquier analista,
para obtener datos, he acudido a una primera fuente importante: Los
viajeros y la posible información que nos hayan dejado tras su
paso por el País Vasco.
Entre otros libros, como
elemento principal, he tenido en cuenta la publicación
"Bizkaia 1789-1814" editado por la Diputación
Foral de Bizkaia (1989). De entre los viajeros que reseña
dicha publicación, sobresale uno como fuente privilegiada para
recopilar datos: Wilhelm Von Humboldt.
Curiosamente sus viajes
por el País Vasco los efectuó entre los años
1799 y 1801, coincidiendo con la fecha de partida del presente
análisis. Además y a diferencia de otros viajeros,
normalmente escuetos en descripciones, Humboldt aporta una amplia
información. Explica acontecimientos, datos sociales y de otra
índole sobre la sociedad vasca de aquella época,
convirtiéndose en fuente inexcusable de estudio para trabajos
sobre el País Vasco de aquellos tiempos.
En concreto y del diario
que escribe durante su viaje por Bizkaia me llama la atención
varias descripciones que efectúa, en abril de 1901, de algunos
establecimientos de Bilbao. Así:
"Casa de Misericordia. Unas 90 mujeres y hombres
dentro. Los hombres hacen lienzos para la casa, fajas y Talavera,
loza, ciertamente muy diferente a la inglesa en formas y bondad de la
masa. Las mujeres hilan en la mayoría. Muchachos jóvenes
se dan también para el aprendizaje de oficios a voluntad. Poca
limpieza. La casa tiene, además del trabajo de dentro,
ingresos, que, no obstante, como cada buque que arriba paga un
derecho, han disminuido desde la guerra. Está por esto en
peores circunstancias, porque tiene pocos brazos, que estén
todavía en estado de trabajar. El edificio perteneció
antes a los jesuitas. Se introducen ahora hornos de Rumford
para la manutención de los pobres. Poca limpieza".(Sic)
En la descripción
se puede observar un detalle que para Humboldt no pasó
desapercibido: la introducción, lógicamente en las
cocinas, de los hornos tipo "Rumford".
Dichos hornos se basan
en los trabajos de Sir Benjamin Thompson (1753-1814), Conde de
Rumford. Fue este un célebre físico al que se deben
ciertos adelantos en la tecnología culinaria que no sólo
se deben interpretar asociados a los "hornos", sino con más
amplitud. De hecho fueron la concepción de un nuevo tipo de
cocina, la llamada "económica" y, del desarrollo de
nuevos elementos culinarios.
Se pueden establecer
debates sobre si fue el propio Rumford quien "inventó"
las denominadas cocinas económicas o, por el contrario, no
hizo sino perfeccionar logros de otros investigadores. En todo caso,
la mayoría de los autores y especialistas sobre el tema
gastronómico aceptan a Rumford como precursor y creador de una
cocina con formas y funciones análogas a las actuales.
Curiosamente, las
inquietudes por avanzar tecnológicamente en los procesos
culinarios, no surgieron para facilitar la labor de los cocineros,
sino por la escasez y el encarecimiento que se empezaba a observar en
la materia energética para producir el fuego: madera,
carbón,.. y, del incremento de costes que esto generaba.
En realidad los logros
principales de Rumford se materializan en fabricar una estructura que
posibilite el dominio del fuego. Su principio fue muy sencillo: no
producir calor mas que cuando éste fuera necesario y en la
intensidad adecuada. Por lo tanto, propone evitar los fuegos bajos o
fogones libres tradicionales, donde el calor es poco controlable y
los consumos altos. La alternativa es sustituirlos por estructuras
fabricadas con ladrillos, instalando diferentes cámaras de
combustión. Estas se componen de parrilla, caja para las
cenizas y portillo para regular el tiro.
Las cámaras de
combustión estarían cerradas, salvo la salida necesaria
que se fabricaría de idénticas dimensiones que los
utensilios culinarios a depositar en ella. Al coincidir la salida del
calor y la base del utensilio, se evitaban gastos superfluos de
calor. Por supuesto, dichas cámaras de combustión
tendrían aberturas con disposiciones de cierre para retirar
los restos de cenizas, así como para introducir la lecha o
carbón. En los primeros prototipos para esta función
servía la propia salida de calor.
Lógicamente estas
nuevas cocinas con los principios que Rumford estableció,
imprimieron cambios revolucionarios en el ámbito culinario.
Entre otros:
Al controlar el
fuego, se pudo avanzar en establecer técnicas o procesos
culinarios más delicados o complejos y, en consecuencia,
elaborar diferentes y nuevas recetas.
La posibilidad de
varios fuegos y otros accesorios, que en las nuevas cocinas se
podían instalar, generó procesos de trabajo nuevos,
pudiendo abordar una diversidad grande de elaboraciones. Nacen
nuevas competencias en los roles laborales que se daban en la
cocina.
En resumen, con las
aportaciones de Rumford y sus seguidores se inicia un nuevo orden y
desarrollo culinario.
En el Estado uno de sus
seguidores más importantes fue Julian Antonio Rodriguez,
arquitecto al servicio de su majestad, que publicó un libro
donde demuestra los ahorros y ventajas que las cocinas económicas
tenían. El título de la interesante obra ya nos aporta
información sobre lo que quería demostrar: "Método
de economizar el combustible en nuestras casas, ó descripción
de dos cocinas económicas, aplicadas a los usos que hay en
España de componer las comidas: Todo ello fundado en las
nuevas teorías físicas de que se sirvió el Conde
de Rumford para la invención de las cocinas públicas y
particulares establecidas en Munich, Lóndres, etc... por:..".
Creo que el análisis
de la obra bien puede adquirir protagonismo para un libro. En el
contexto de este trabajo es suficiente su mención y subrayar
su importancia.
Al final del libro
también aporta información interesante al establecer
una comparación entre las diferentes materias primas para
realizar los utensilios culinarios. En concreto lo que él
llama: "vasijas".
"Las vasijas de que comunmente se hace uso en
nuestras cocinas, tanto de las casas particulares, como de las de los
grandes, comunidades, &c., son las que nos vienen de las fábricas
de Alcorcon y Villaseca; las que nos traen de Vizcaya, hechas de
hierro fundido ó forxado; y últimamente, las que se
hacen de cobre, estañándolas después por su
superficie interior" (Sic).
Además de la
importancia que tiene para interpretar el significado de las nuevas
cocinas, llama la atención la fecha de la obra: 1804. Resulta
ésta posterior a la que Humboldt afirma haber observado los
hornos "Rumford" en la Casa de la Misericordia de Bilbao.
No se debe corroborar, en gastronomía frecuentemente se
realiza, un principio o tesis con un ejemplo o hecho puntual. En
consecuencia, no podemos afirmar que la primera cocina "rumforizada"
en el Estado se realizó y usó en Bilbao, o que en
Bilbao existían grandes inquietudes por los avances
tecnológicos asumiéndolos antes que en el resto del
Estado. Hay que tener presente que si la Casa de la Misericordia en
aquellos tiempos instaló dichas cocinas fue, sin duda, por
ahorrar costes, principal motivo para los desarrollos tecnológicos
de aquel entonces. Sin embargo, creo que se puede abrir un estudio
para intentar establecer si Bizkaia fue origen y líder en el
desarrollo y fabricación de cocinas de estos estilos.
Si nos planteamos cual
pudo ser el desarrollo de la cocina confeccionada por Rumford (o la
de Julian Antonio Rodriguez), parece razonable pensar en varias
líneas de actuación:
La primera puede
hacer referencia a los accesorios y funciones que se irían
incorporando a dicha cocina, así por ejemplo: horno, depósito
para poner agua y disponer de ella caliente, calefacción,
etc...
Sería lógico
tener presente una tercera línea derivada del tipo de
combustible a utilizar; es decir, las nuevas fuentes energéticas
(gas, electricidad, etc...) que lógicamente, necesitarían
y promoverían avances tecnológicos en los tipos de
cocina presentados.
Soy partidario de
admitir que los avances no se produjeron liderados por una única
línea de investigación sino, por el contrario, opino
que las investigaciones se iban complementando.
En todo caso, parece
lógico pensar que los primeros avances debieron producirse por
la primera línea de actuación, es decir, por la
búsqueda en incorporar nuevas prestaciones a la cocina
económica.
Además, hay que
tener presente que en aquellos tiempos, como en la actualidad, los
costos primaban en los avances tecnológicos y difícilmente
podrían encontrar otra materia prima más barata que el
barro o el ladrillo. En consecuencia, el pasar a otro material en la
construcción de la carcasa debería de ir precedido de
la obtención de nuevas prestaciones.
En realidad, se produce
un desarrollo encadenado de nuevas funciones o prestaciones en las
cocinas y el cambio de material en sus estructura. Entre las nuevas
prestaciones sobresalen las que facilitaron disponer de agua
caliente, el desarrollo combinado de operaciones culinarias, como el
poder asar en parrilla, hornos, etc...y, sobre todo, las que
posibilitaron aportar calefacción al hogar. Función
ésta última, que con anterioridad a obtener las nuevas
cocinas ya se estaba buscando.
En definitiva, como
resultado de incorporar nuevas prestaciones a las cocinas, se
construye una carcasa más fuerte. Al construir una carcasa más
fuerte se facilita incorporar nuevas prestaciones.
No es difícil
intuir que el elemento que se pudo seleccionar para la nueva carcasa
sería el hierro. En la medida que avanzase la tecnología
asociada al tratamiento del hierro: fundido, forjado, otras
aleaciones.... avanzaría el diseño de las cocinas y la
posibilidad de agregar accesorios.
La utilización de
otras fuentes energéticas como gas y electricidad es bastante
más tardía y no es relevante para este análisis.
Para cuando su uso se generalizó, el avance en el desarrollo
de las anteriores cocinas fue muy grande.
Al hablar del hierro y
sus aleaciones, se puede afirmar que es posiblemente Bizkaia la que
liderara la fabricación de estas nuevas cocinas.
Investigando entre las
posibles empresas de nuestro ámbito que poseyeran capacidad
para fabricar estas cocinas se concluye que tendrían que ser
fundiciones.
Me ha sido fácil
encontrar varias que se dedicaron a la fabricación de estas
cocinas económicas, entre ellos sobresale: "SAGARDUI-
hijos". Mediante el material al que he tenido acceso puedo
afirmar que esta fábrica disponía de los talleres en el
paseo del Campo de Volantín de Bilbao. Se funda en 1845
y, tal como reza en su publicidad, es "La más antigua
y acreditada en el ramo de cocinas".
La fábrica de
"Fumistería y Fundición JOSÉ CAÑAMERAS"
de Madrid con gran tradición en la fabricación de este
tipo de cocina, se funda en 1850. Entre las casas fabricantes de
Catalunya, la más antigua que he encontrado, es la de "Hijos
de José PREKLER", posterior a las fechas mencionadas.
Sin duda,
"SAGARDUI-Hijos" tuvo que ser pionera en la fabricación
de este tipo de cocinas y al parecer con notable éxito. Prueba
de ello son las medallas de oro y plata en las exposiciones
efectuadas en Madrid y Bizkaia en 1882 y 1883.
Más tardía,
pero no menos importante, fue la fundición de hierro "JULIÁN
ABANDO Y CIA" con oficina y almacén en la calle Herís
de Bilbao. Su
fábrica se llamaba."Talleres de ferretería La
Esperanza". Entre sus
especialidades contaba con las cocinas económicas.
Cercana a la anterior,
en la propia calle Heros, estaba la casa "N. DE
ZUBIAURRE". En este caso informaban que su especialización
radicaba en la calefacción, establecida de acuerdo con las
cocinas económicas que ellos comercializaban.
Análoga
información se obtiene de otra casa importante en la
fabricación de estas cocinas como era "JUAN MEAZA".
Esta aportaba un sistema que definían como "perfeccionado",
de tal manera que garantizaban posibilidades de agua caliente y
calefacción ideales.
Por último,
también se debe mencionar empresas como, "BLAS
BARRENECHEA" (Posteriormente Vda. de Blas de Barrenechea) de
Bilbao, "AURRERA" con su fábrica en Barakaldo,
"Constructora BILBAINA" de Bilbao, "COTERON" con
su fabrica al final de la calle Urazurrutía, etc.
Posiblemente, me haya podido olvidar alguna. No he tratado de
investigar exclusivamente el listado de empresas que ofertaron
cocinas económicas, sino aportar datos que corroborasen, el
ámbito de Bizkaia como núcleo importante en la
fabricación de este tipo de cocinas desde su inicio.
Desarrollado, hasta este
punto, el análisis de la evolución de la cocina durante
el siglo XIX como instrumento base, es conveniente detenerse ahora en
la evolución de las elaboraciones culinarias y sus protocolos
en el País Vasco.
Un tema de este calado
no se debe de abordar mediante acontecimientos aislados sino con el
estudio, en profundidad, de la evolución de los alimentos, las
costumbres, la economía, acontecimientos sociales,
influencias.... En definitiva con un conjunto de variables,
frecuentemente interelacionadas, que puedan soportar las necesarias
afirmaciones y justificaciones que la evolución alimentaria
conlleva.
Admitido lo anterior, la
pretensión de estas líneas es la de transmitir datos e
informaciones para "esbozar" la evolución de los
procesos culinarios y sus formasen el País Vasco.
Un primer paso ha sido
el de intentar ubicar dentro del contexto alimentario, la situación
en torno al año 1800, fecha de inicio del presente trabajo.
Para recrear una imagen de aquella época, acudo a Juan Antonio
de Moguel y Urquiza, autor del libro "Peru Abarka".
Esta obra, con independencia de que su principal objetivo
era demostrar que el Euskera era válido en las situaciones
cotidianas e incluso en temas elevados y dificultosos, nos aporta a
través de los diálogos y descripciones entre sus dos
protagonistas.(Peru como defensor y Maisu Juan como hombre de la
ciudad) las formas de vida de la segunda mitad del siglo XVIII.
Entre los aspectos que
toca está la comida. Así es subrayable en el primer
dialogo o parte en que se divide el libro, cuando Peru (P) y
Maisu Juan (MJ) solicitan vino:
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P. Eztaigun edan zerbait ian artean.
Neskatilla: ekarri egiguzuz topiñean ikusi ditudan arbi,
aza ta okelea erretillu baten. Ezegizu ekarri saldarik, ta bai
katilu bat, ardaia gero edateko.
M.J. Adisdidea, zer da erretillua?
Platerean ateraten dira azar ta okelea.
P. Erretillua da euskaldunen Platera.
Ekarriko deuskuen erretilluak euko ditu gitxienez berrogei urte,
ta iraungo dau beste ainbeste urtean. Zure bestelango platerok
austen dira egunean bein, lurrezkoak badira; ta bestelangoak, edo
urtu oi ditu suak, edo ausita saldu edo trukau bear izaten dira.
Zurezko koillara bat ekarten badeuskue, ezta gitxi izango. Barriz
alperrak dira nik etxe batzuetan idusi ditudan oratzaile, zuek
tenedoren izena emoten deutseezunak. Zetako emon euskuzan
Jaungoikoak amar atzak edo atzamarrak? Askoz gozoago dira azata
okela-zati eskuz ebagi atzakaz ta ogiz batu ta iaten direanak.
Ondo izango da zamau lodi bategaz estalduten
badeuskue mai ardaozetakaz zikindua. Euskaldunak bagara benetan,
bizi bear dogu geure aasabak erakatxi deuskuezan ekanduakaz.
Serbilleta oraingoen ordean eztaukazu imiñi baino aus-zapi
edo marrats bat, loitu etzaitean. Ekarri daiguela gaileta baten
ura, ardaoari ezarri gura badeutsazu; bada niri urardaoak egingo
leusket sabeleko miña. Nik biti bat: edo ardao utsa, edo
geienean ur utsa.
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P.
No bebamos hasta comer algo. Neskatilla: tráigame en un
plato los nabos, berza y carga que he visto en el puchero. No nos
traiga caldo y sí una taza para beber después el
vino.
M.J.
Amigo, ¿qué es erretillua?. En plato se sacan la
berza y la carne.
P.
Erretillua es el plato de los euskaldunes. El plato que nos
traerán tendrá por lo menos cuarenta años y
durará otros tantos. Esos platos vuestros de otra clase se
rompen uno cada día, si son de tierra; y si de otra clase,
o les suele derretir el fuego o rotos hay que venderlos o
cambiarlos. Si nos traen cuchara de madera no será poco. En
cambio son inútiles los oratzalle, a los que dais vosotros
el nombre de tenedores, que yo he visto en algunas casas. ¿Para
qué nos dió Dios los diez dedos?. Con mucho son más
sabrosas la berza y los pedazos de carne que se parten a mano, se
reúnen con los dedos y el pan y se comen. Bueno será
si nos cubren con un grueso mantel la mesa ensuciada con manchas
de vino. Si somos verdaderamente euskaldunes, debemos vivir con
las costumbres que nos enseñaron nuestros antepasados. En
lugar de las servilletas de ahora no tiene V. más que poner
un trapo o una arpillera, para que no se manche. Que nos traigan
agua en un tanque, por si le quiere V. echar al vino; pues a mí
el agua con vino me produciría dolor de vientre. Yo, una de
dos; o vino puro, o la mayor parte de las veces, agua.
|
En el tercer diálogo,
hay dos situaciones que, a mi juicio, son destacables. En ellas se
describe una comida que sin duda hay que admitirla como "normal"
por aquel entonces y, más importante, se realizan
comparaciones de alimentos entre los personajes. Peru y Maisu Juan
reflejan muy bien las dieferencias entre campo-ciudad. Así:
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P. Neskatillak: ingira, imiñi egizue
maia. Badakizu, Maisu Juan, zelangoa oi dan baserri etxeko
ianlekua: txisilluan zamaua zabaldu, suaren ondoan egon, lapikoa
eraz, ta urrean euki. Nun, Erregeen jauregietan bere, mai egodi ta
adiutuagorik? Uste bagean legez artu ditugu. Iakin izan baleu
Maria nire emazteak etorteko ziñeala zu, ipiñiko
eutsun apari galanta. Gaur igaroko gara zelan alan.
Urdai-zielgatita lukainka-solomoakaz egingo dogu koipatsu; gura
badozu arto berozkoakaz. Zeure aukeran eukiko dozu. Erreten dagoz
kastaiñak; egosten dago beisegiaren ezne txito mamintsu ia
koipatsua; lapikoan dagoz urdai ta zeziñaz egiñiko
azaak; erreten sagar mueta asko: berazak, gazamiñak,
urtebeteak, domentxak, kurkubietak, gorrigarratzak, abapuruak.
Burduntzian dakutsuz oillanda ta usakumeak. Eztogu
etxeti urten ezeren billa; usoak azten ditugu emen, ez geuk
iaateko, ezpada eroateko artu-emona daukagun andiki edo abadeen
etxera, ta bai nor edo nor baletor geurera uste bagean. Usakume
il-barri ta aragi berodunak eztabee samurtuteko gorde bear egunen
bat edo beste, eper, oilagor ta oillaar irenak legez; il, lumatu,
ta gardostu-ezkero, sutan luma apurretati garbitutedo, eztaukee
burduntzian sartutea baiño, samur ta koipatsuak egoteko.
|
P.
Muchachas; preparaos; poned la mesa. Ya sabe V., Maisu Juan, cómo
suele ser el comedor de los caseríos: se extiende un mantel
en el escaño; se está junto al fuego, teniendo a
mano y cerca el puchero. ¿En dónde, ni aun en los
palacios de los reyes, mesa más conveniente y apropiada?
Como sin saber comemos (lit. tomamos). Si hubiera sabido María
mi esposa que había V. de venir, le hubiera puesto a usted
una buena cena. Hoy pasaremos así como así. Del
témpano de tocino y con longaniza y solomillo haremos
fritada; si quiere V. con (rebanadas) de borona caliente. A su
elección lo tendrá V. Las castañas se están
asando; se está cociendo la leche gorda y mantecosa de la
vaca (con cria): en el puchero están las berzas guisadas
(lit. hechas) con tocino y cecina; asándose manzanas de
muchas variedades: berazak, gazamiñak, urtebeteak,
domentxak, kurkubietak, gorrigarratzak, abapurnak *)
.
En
el asador ve V. gallinas y pichones. No tenemos que salir de casa
en busca de nada; las palomas las criamos en casa, no para
comerlas nosotros sino para llevarlas a la casa de los magnates y
sacerdotes con quienes tenemos relaciones y también por si
alguno viniera a nuestra casa sin pensarlo. Los pichones recién
muertos y de carne caliente no es necesario guardarlos durante
algunos días para que se pongan tiernos, como las perdices,
sordas (becadas) y capones; en matándolos, desplumándolos
y chamuscándolos para limpiarlos en el fuego de los restos
de pluma, ya no hay más que meterlos en el asador para que
estén tiernos y mantecosos.
|
Más adelante:
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P. María, jarri zaite zu maian
sutondotik urrindu baga. Oritxe aterako dozu saldea ta ekarriko
dozu gero banaan dagoana.
Maisua: eztago emen salda garbi, gele ta oilloaz
egiñik. Igaro bearko dozu gaur zelan al dan.
M.J. Ezta ardura. Uste dozu neure etxean
bere beti artuten dodala salda garbia, ta ian geeli gazitu bagea?
Zein gitxi! Eta egia esateko obea da lapiko gaziko salda urdai ta
zezin galantakaz egiña, geeli argaltxa ta txatxarrakaz
egiña baiño.
P. Ondo diñozu. Epailla ta
aragitegia euren ganera artu daroneak, bein baiño geiagotan
elldaroez gabaz edo isillik basa-bei argal edo idi nekatuaren
nekatuz aurra ta azala baiño eztaukenak, erriko
zuzentzaillak amar begi ezpadaukez, edo itzaltsu ta asko iakiñak
ezpadira. Erri-idien orde sartu doroez musturbaltz, begi zetakadun
edo Asturiakoak, zeintzuen okelea dan ispi luzekoa ta zaalagoa,
ezpadira oneetan kortatu, luzaro egon ta gizenduten.
M.J. Peru: eztago zuk eztakizun gauzarik.
Dakuskun bada zesalda daukazun. Zein eder ta gozoa! Zertarako
etedira piper ta azapraez gorrituriko saldaak, onelangoa euki
ezkero? Lotsatuten nozu onen beste aparigaz. Nork esango leuke
Landetako baserrian imiñi iatala, uste uste bagean sartuta,
oillanda ta usakumezko erria; ta emen dakustan beste iaaki? Nok
siñistu, aterako zeusteezala iru ardao-mueta: txakolina,
klareta ta naparra? Emoidazu, Peru, txakolin trago bat... Brindo
zure ta familia guzti onen osasunerako.
|
P.
María: colócate tú en la mesa sin alejarte
del hogar. Desde ahí mismo sacarás el caldo y
traerás después por turno (lit. uno por uno) lo que
haya.
Maisu:
aquí no hay caldo limpio hecho con carne de vaca y de
gallinas. Tendrá V. que pasar como se pueda.
M.J.
No importa. ¿Cree V. que en mi casa siempre tomo caldo
limpio y como carne de vaca sin salar? ¡Qué poco! Y
para decir la verdad es mejor el caldo de puchero salado, hecho
con hermoso tocino y cecina, que hecho con carne de vaca flacucha
y raquítica.
P.
Bien dice V. Los cortadores y los que sobre sí suelen tomar
la carnicería, más de una vez suelen matar de noche
o callando vacas de monte flacas, o bueyes que a fuerza de
cansancio no tienen más que huesos y pellejo, si los
directores del pueblo no tienen diez ojos o no son muy severos y
entendidos. En vez de bueyes del país suelen meter los de
morro negro y ojos con manchas, o sea de Asturias, cuya carne es
de fibra más larga y tiesa, si no se encierran en la cuadra
y se tienen mucho tiempo engordando.
M.J.
Peru: no hay cosa que usted no sepa. Veamos pues qué caldo
tiene usted. ¡Qué hermoso y qué sabroso! ¿Para
qué serán los caldos enrojecidos con pimienta y
azafrán, teniéndolos de esta clase? Me avergüenza
V. con tanta cena ¿Quién diría que en la
aldea de Landeta se me ha puesto, habiéndome introducido
impensadamente, asado de pollos y pichones y otros manjares que
aquí veo? ¿Quién hubiera creído que me
sacaría V. tres clases de vino: chacolí, clarete y
nabarro? Deme V., Peru, un trago de chacolí. Brindo por
vuestra salud y la de toda esta familia.
|
Finalmente, también
el cuarto diálogo, cuando los protagonistas visitan una
ferrería y observan lo que comen los empleados, merece la pena
detenerse a leerlo con atención:
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M.J. Eta ze iaten dabee?
P. Ikazgiñak baiño lapiko
obea. Beteten dabee sabela ogi beratu ta ondo koipetuz, otuten
iakeenean, ta eztozu zuk iñoz ian gauza gozoagorik. Esku,
atz ta ezpanak bere miazkauko zendukez gozoaren gozoz. Nun ilten
da oleetan baiño zezingei edo idi gizenduagorik? Andikiak
eurak datoz nozbait olara beste zeregin baga, oneen lapikoan ogia
beratu ta koipetuta iatera; eta esan daroe euren etxeetan zezin ta
urdai ederrakaz lapikoa egiñarren, ezin dabeela ain gauza
gozorik ian; ta neuregango dator au, sutegiko ikatz ondo erreaz
gar baga irakiten dabelako emengo lapikoak geldi geldi gaiñezik
egin baga. Gizategian daukee mai imiñerraza. Saldea artuten
da katilluaz, aragia txikindu ta aoratuten da atzamar. Jaungoikoak
emonikoakaz; ura edaten da gailletaz, ta au da lau bizi izatea ta
asmo baga.
|
M.J.
¿ Y qué comen?
P.
Mejor puchero que los carboneros. Llenan la tripa con pan remojado
y bien untado en grasa cuando se les ocurre, y nunca ha comido V.
cosa más sabrosa. Se relamería V. los dedos y los
labios de puro gusto. ¿En dónde se matan los bueyes
mejor cebados sino en las ferrerías? Los mismos señores
vienen algunas veces a la ferrería, sin más
quehacer, a remojar el pan en el puchero de éstos y a
comerlo; y suelen decir que, a pesar de hacer el puchero en sus
casas con hermosa cecina y tocino, no pueden comer cosa tan
sabrosa; y esto viene, a lo que yo entiendo, porque hierven el
puchero de aquí con carbón bien quemado de la
fragua, sin llamas, poco a poco, sin rebasar. En el comedor
(salón) tienen mesa fácil de ponerse. Se toma el
caldo en (con) taza, la carne se parte y se lleva a la boca con
los dedos dados por Dios; el agua se bebe con el acetre y esto es
vivir muy llanamente y sin pretensiones.
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Con todo esto, es fácil
hacernos un esbozo de la situación alimentaria en nuestros
caseríos en aquella época. Para los que estudien en
profundidad la evolución gastronómica vasca, son textos
inevitables de análisis y de comparación con los de
otras regiones del estado. De ellos se deben obtener, conclusiones al
respecto.
Completando lo anterior
creo interesante aportar las notas culinarias, que el viajero John
Bramsen efectuó en su libro "Remarks on the North of
Spain" (1823), a su paso por Bilbao. Aun siendo algo
posterior a la fecha establecida como inicio del estudio puede
facilitar una visión más amplia de la época.
Así nos cuenta
que se hospedó en la Posada de San Nicolas en la calle
Askao, existiendo otras como la de Mariantón, en la
calle Sombrerería o la de Marimana en la calle Victor.
También subraya la posada del Laurel y la de Santa
Ana.
Se ofrecían allí
unas habitaciones limpias y confortables, y una buena comida que, se
componía de: sopa, carne cocida, beef-steak, pescado, vino
y postre.
Entre los pescados
sobresalía la merluza. En sus palabras "...the
delicate merluza justly called the -seameat- being a sort of fish
that admiting all maners of cooking, one never gets tired of..."
(la fina merluza llamada justamente "la comida del mar",
siendo una especie de pescado que admitiendo ser cocinada de todas
formas, uno no llega a cansarse nunca).
Relaciona las cafeterías
de aquel entonces y alguna fonda de comidas, no citando la que en
opinión de Manuel Basas era la más importante: La
Trifona que data su existencia desde el año 1810.
Con ambas referencias se
puede obtener una idea básica de la situación culinaria
de aquel entonces, y se puede comparar (evaluando los cambios) con la
que a finales del mismo siglo existía y sobre la que muchos
autores han escrito. Así mismo se puede comparar con la
situación que se daba a mediados del presente siglo.
Al limitar el trabajo
bibliográfico al año 1959 algunos autores u obras sobre
gastronomía vasca han quedado fuera. No sería justo
dejarlos totalmente en el olvido.
Entre los ausentes
destacan de una forma significativa:
Antonio Saloña,
nació en Areeta-Bizkaia en 1906. Su padre fue jefe de la
estación de dicha localidad. Su desarrollo profesional alcanza
gran altura como jefe de cocina del hotel de Portugalete-Bizkaia. En
1965 (algunos autores la datan en 1960) publica su única obra:
"Arte nuevo de la cocina española". Tiene
prólogo de Obdulio Fernandez Rodriguez e introducción
de Manuel Llano Gorostiza. Este último, en la década de
los setenta escribe varias obras algunas importantes para el tema
gastronómico como "Los vinos de la Rioja" y,
más interesante, "Clásicos de la cocina vasca".
En conversación
con la hija del señor Saloña me relata como, en
realidad, éste fue un libro no venal que, normalmente se
distribuía como regalo para los matrimonios que realizaban su
banquete de bodas en el hotel. También destacan los artículos
y recetas que publicaba en los años sesenta en el periódico
El Correo.
También es
importante la obra de la donostiarra Ana María Calera que fue
una escritora fecunda aunque repetitiva hasta límites
insospechados. Así por ejemplo, sobre como cuidar el hogar o
buscar y conservar maridos tiene mas de doce obras. Su colaboración
en revistas es también larga, siendo su obra más
destacable "La cocina vasca" escrita en 1970 y
prologada y revisada por Busca Isusi.
No puede faltar un autor
como José Castillo. Su trilogía: "Manual de
cocina económica vasca", "Recetas económicas
de pescado" y "Gaste menos y cocine mejor" es
muy interesante. También es subrayable el esfuerzo que efectúa
investigando sobre la cocina vasca tradicional. Sus resultados se
pueden observar en: "Viejas recetas de nuestros caseríos",
"Recetas de 200 cocineros de sociedades vascas" y
"Recetas de cocina de abuelas vascas", este último
en dos tomos y con un pequeño prólogo de Jose Miguel de
Barandiarán.
J. Angel de
Bidaurrazaga, médico-irílogo de Bilbao edita en 1961
(Talleres Gráficos Alvarez-Arteche. Bilbao) su libro "La
dieta natural". Es uno de los pocos libros editados en
nuestro ámbito que aborda una cocina naturista y vegetariana.
Sobre todo el capítulo de frutas es interesante.
Como curiosidad es
reseñable el libro "Gastronomía madrileña"
de J.A. Zunzunegui, publicado en 1963 en Madrid, y con ilustraciones
de Mingote. Natural de Portugalete y destacado novelista, llaman la
atención sus conocimientos culinarios y sus afirmaciones sobre
una posible clasificación regional: "Mejor que dividir
a España en cuarenta y nueve provincias sería partirla
así: tierras donde se fríe, tierras donde se asa y
tierras donde se guisa; o de otra forma: gentes de sartén,
gentes de parrilla y gentes de cazuela... y nada más".
Biktor Manuel Sarobe
Pueyo, excelente periodista, también debe ser mencionado por
sus publicaciones de los años 60 sobre gastronomía
Navarra. Junto a él, también es curiosa la aportación
que realiza Luis Gis Gomez en 1972 con su libro titulado "Gastronomía
Ribereña". No he considerado susceptible de incluir
en la bibliografía a Rafael García Serrano con su obra
"Feria de restos" de 1957, aunque se deben reconocer
sus conocimientos sobre temas gastronómicos.
Por otro lado, aunque no
se trata de un único autor si se trata de una publicación
importante que debe tener presencia en estas notas, se trata del:
"Boletín de la cofradía vasca de gastronomía".
Su primer número se publicó en 1963 (Imprenta
Icharopena-Zarauz) y para evaluar su importancia se pueden enumerar
los autores que colaboraron en el primer número: Nestor Lujan,
Busca Isusi, Antonio Arrue, Valle-Lersundi y F. Mocoroa. Destacable y
firmado por el propio Antonio Arrue al final del boletín
aparece una buena relación de libros sobre gastronomía
vasca. Con sus casi 40 números publicados hasta la fecha, este
boletín se puede tomar como fuente importante para investigar
en la culinaria vasca.
Muy relacionada con la
anterior publicación, está la revista Egan en la cual
desde 1954 y siendo responsable Antonio Arrue, se publicaba un
apartado "Jan-edanak", con buenas aportaciones sobre obras,
autores, o cuestiones sobre culinaria vasca. En 1979 estos artículos
se recopilaron en un libro con el mismo título "Jan-Edanak",
publicado por la Caja de Ahorros provincial de Guipuzcoa. Es éste
fuente inestimable de datos bibliográficos sobre gastronomía
vasca.
En relación a las
revistas, considero que algunas contienen artículos de
indudable valor para cualquier trabajo sobre gastronomía
vasca. Entre ellas destaco la revista "Vida Vasca". En
algunos números aparecen artículos firmados por autores
importantes como: Echegaray, Labayen, Videgain, Zapiain, etc...
Recomiendo acudir a la obra bibliográfica de Jon Bilbao para
saber, en concreto, números y autores que firman artículos
en revistas como: "Munibe", "Euskalerriaren alde",
"Euskal Herria", "Hermes", "Correo Erudito"
y "Euzkerea".
También me ha
resultado gratificante encontrar recetas, apuntes culinarios, etc...
en almanaques como los del periódico "El Noticiero
Bilbaíno", o los de la revista "Argia" (En este
caso su denominación en euskera era: "Egutegia").
En realidad, al hablar
sobre revistas y periódicos me vienen a la memoria nombres
que, aunque no cuenten con una obra concreta sobre cocina, si aportan
a través de artículos, información y datos sobre
gastronomía Vasca. Así, olvidándome de muchos,
está el donostiarra Peña-Goñi cuya evocación
al Besugo como principal plato de las cenas de navidad del País
vasco es un clásico; el alaves Becerro de Bengoa en el
"Almanaque de conferencias culinarias" publicado en
Madrid en 1892 escribe, también de forma brillante, sobre la
cocina vasca.
Pedro Mourlane Michelena
escribe buenos artículos como la "Promulgación
de la carta constitucional del gastrónomo" y
afirmaciones del tipo: "sin vino no hay cocina, pero sin
cocina no hay salvación ni en este mundo ni en el otro".
De todos es sabido el aprecio que el Dr. Gregorio Marañon
tenía por la cocina y sobre la vasca en particular. Suyos son
los prólogos de los libros de Pradera (La cocina de Nicolasa)
y el de PYSBE (Recetas de Bacalao). El prólogo del primer
libro es un clásico de la literatura gastronómica.
Aranaz Castellanos, en
alguno de sus relatos, nos recrea buenas comidas bilbaínas del
primer tercio de este siglo. Tiene su riesgo mencionar a este autor,
ya que nos abre una puerta a todos aquellos (innumerables) que en sus
novelas, ensayos, etc... hacen mención a la cocina vasca.
Como se puede observar
queda mucho trabajo de recopilación. En esta presentación
he querido explicar los objetivos de esta obra. Sin duda con el
transcurso del tiempo, esta bibliografía no será sino
una piedra más en la construcción de la historia de la
gastronomía vasca. En esta última, otros aventureros se
volcarán con mas recursos y conocimientos que los míos.
Suerte.
Finalmente, una
justificación. Inicié el trabajo de recopilación
de autores y libros de Iparralde (País Vasco-frances) que a mi
entender, eran de obligada presencia en esta bibliografía.
Así, no podían faltar obras de autores como Cuzacq,
Larramendy, Amuñategui... El resultado de la investigación
no ha sido todo lo satisfactorio que esperaba. Retomaré el
tema en una futura y socorrida edición "corregida y
aumentada", la cual podrá recoger todas aquellas
omisiones que haya podido cometer.
AGRADECIMIENTOS
A
todas aquellas personas que amablemente, en cuantas visitas les he
realizado, me han facilitado información sobre los libros y
autores presentes en esta Bibliografía.
A
Iñaki Ortubai de la librería El Cafetal de
Vitoria-Gasteiz. Sin su apoyo hubiera sido muy difícil ver
impreso este libro.
A
Begoña y Santi de la librería Lance de Bilbao, a Javier
Boulandier de la librería del mismo nombre y a Javier de la
librería Astarloa por la ayuda prestada.
No
puede faltar una mención especial al grupo de amigos con los
que comparto esta afición al libro antiguo en sus diversas
temáticas: Jose Ignacio Ortega, Jose Antonio Ereño,
Txomin Hermosilla, Iñaki, Iñigo, Madariaga, Carlos ...
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