Es uno de los
minerales más abundantes junto con el
calcio con el que comparte la función estructural. Además interviene en el metabolismo y forma parte de diferentes moléculas necesarias para el buen funcionamiento del cuerpo. Lo encontramos en la leche y sus derivados, carnes,
pescados, huevos,
mariscos y en bebidas refrescantes con burbujas. Su carencia provoca problemas óseos, cansancio, debilidad..., y su exceso podría producirnos descalcificación de los
huesos.